Mama, yo y nuestras locuras

Hoy es el día de la madre, para mi es el tercer año que estoy sin ella; el primer año fue el peor, el año pasado fue un año raro y también fue doloroso aunque menos, hoy me he puesto a pensar en esta ventana que hicimos mi ama y yo hace unos años; no sé de donde salió la idea ni los patrones, supongo que de la clase de patchwork de mi ama; el caso es que un día nos pusimos a hacerla y este es el resultado.

Mi madre era una persona impulsiva, cuando quería algo, lo quería para ya, y no tenía mucha paciencia. No creo que tuviéramos muchas cosas en común hasta que descubrimos nuestra pasión por el patchwork. Pero como os digo era muy impaciente. Empezamos nuestra afición en su pueblo, y luego a la vuelta del verano nos inscribimos en cursos de patchwork en nuestros respectivos pueblos; lo que era una ventaja porque como cada profesora tiene su librillo, aprendíamos un montón de cosas. En su curso había alumnas que llevaban tiempo, una de ellas Cristina traía un montón de ideas y patrones para hacer. Mi madre quería hacerlo todo, lo que proponía la profesora, más su compañera, más lo mio, más lo que aparecía en las revistas......¨


A veces teníamos nuestros rifirrafes, porque quería que la explicara
cosas, que yo tampoco sabía; en ocasiones la mandaba deshacer la tarea porque no la había hecho bien; y es que en eso nos parecemos, nos puede la impaciencia; y ella se ponía a coser sin mesura, y claro a veces no lo hacía bien. Recuerdo un bolso hecho con la técnica de "paper-piecing" y el bloque del "vuelo de la oca" que le aconsejé que lo descosiera, para que quedara igual que el que me había enseñado en una foto. Cuando llegaba a sus clases les decía a sus compañeras que yo le había mandado deshacer esto o aquello.... debían de pensar que su hija era la señorita Rotenmeger. Pero el resultado fue genial. 

Pero no solo la reñía por ser tan acelerada, también la ayudaba. En este caso estamos haciendo el sandwich de su logcabin, hecho también con la técnica del paper-piecing. Fue la primera gran colcha que terminó, y como no sabiamos mucho cometimos el error de usar una tela para la trasera, que era de sábanas antiguas, y no sabéis la de agujas que rompimos acolchando aquella colcha. Recuerdo que cada vez que iba a su casa trataba de acolchar algo. La verdad es que quedó muy bonita y la expuso en la primera exposición de trabajos manuales en su pueblo; y todo el mundo la decía ; ¡cuantas puntadas has tenido que dar Nati!, y ella claro, feliz.

Una vez hicimos una bolsa en una tarde, ya os la enseñaré que no la tengo a mano; también hicimos un montón de cosas para Daniel, mi sobrino y su nieto; fuimos a exposiciones.... Lo más importante es que encontramos esta maravillosa forma de comunicación.

Nos parecíamos en muchas cosas, ella también era mendizale como yo, solíamos dar grandes paseos después de cenar intentando volver abrir caminos, ahí era ella la que mandaba.



También la gustaba escalar como a mi, pero ella siempre si había recompensa, aquí recogiendo brunos.

Y sobre todo quería mucho a su madre, como yo; aquí la veis con ella.


La verdad que viendo y buscando hoy esta fotos, todavía me cuesta creer que no pueda coger el teléfono ahora y hablar con ella. Me gustaría enseñarla mis nuevos proyectos, sus cumplidos siempre eran los mejores. Te quiero mucho mamá, siempre, gracias por compartir tantas cosas conmigo.


Os espero el próximo sábado, hasta entonces HAPPY QUILTING



11 comentarios:

laboreandovoy dijo...

Ufff...me has dejado con un nudo en la garganta y el corazón encogido.
Esto,por desgracia, también lo tenemos en común.
Ha hecho ya dos años,por lo que estoy "en el año raro",como dices,ese en que empezamos a aceptar y a vivir con su ausencia.
Como tu también,tenía mis "cosillas" con mi madre, pero desde que se me fue no he podido dejar la aguja,yo que siempre renegaba cuando ella intentaba enseñarme a coser.Hoy pienso que sí me enseñó, muchas veces coso sin saber cómo hacerlo,pero por arte de magia la labor "me sale de dentro". Ella está ahí conmigo en todos los trabajos que hago.Se que le gustarían.
Cuando he leído como extrañas llamarla,ya no he podido aguantar las lágrimas,yo siempre le decía a mi padre al teléfono "anda,pásame a mama"!
Tene.is que estar orgullosas de lo que ellas nos enseñaron.
Siempre están con nosotras.
Quizás allí donde estén de han conocido y están cosiendo juntas..a mi madre le encantaba coser en compañía.
Un abrazo

laboreandovoy dijo...

Quería decir "tenemos que estar orgullosas"!
Sé que lo estamos.. a que si??

Maria dijo...

Tú si que me has emocionado Lola. Seguro que están las dos mano a mano cosiendo y viendo como cosemos.
Yo me acuerdo mucho de mi madre, la mayoría de las veces sonrio, poco a poco, puntada a puntada cada vez sonrio más. Animo
Un abrazo enorme

Sandra Maria Alamo Hernandez dijo...

La perdida de una madre es algo tan horrible y penoso, que una parte de nosotras muere con Ellas. Yo perdí a la mía hace 13 años y no hay día que no me acuerde y que la necesite, el tiempo ayuda a sobrellevar su falta. Muchos besos y ánimo.

Carmen dijo...

Es muy bonito lo que has escrito referente a tu madre...
Ya hace cinco años que perdí a la mía, y también le encantaba coser, y me enseñó mucho, aunque yo no ponía mucho interés.
Desde que comencé con el patchwork a ella le gustaba mucho verme entre hilos, telas y agujas. Pero como vivíamos en diferentes ciudades no podíamos hacerlo juntas.
Ahí si que me has dado envidia, que tu la disfrutabas cerca de ti.
Un abrazo

Esther dijo...

Esas son las ausencias que siempre están presentes María. El vínculo será imborrable. Yo con la mía también tengo algún que otro rifi rafe. Inevitablemente vemos la Vida de una forma muy diferente pero cada vez que voy a visitarla me abraza como cuando era pequeña. Y luego están los recuerdos reconfortantes, las fotografías como las que has compartido y... la costura. ¿Alguna vez has pensado que, al no tener hijos, somos albaceas de toneladas de amor y tradiciones? Disfrútalo.Un gran abrazo

Maria dijo...

Muchas gracias Sandra.
Un abrazo enorme

Maria dijo...

Gracias Carmen. ¿Cómo somos eh? Ella queriendonos enseñar y nosotras erre que erre. Me alegro que ella fuera feliz al verte a tí con el patchwork

Maria dijo...

El hablar de ella, ver sus fotos, hacer patchwork, me hace sentir que no se ha ido y me da mucha paz.
Me da pena que al no tener hij@s todo ese amor, tradiciones y mis colchas no tendran un lugar al que ir cuando yo no esté.
Un abrazo grande grande de esos que te da tu Ama.

ana-ane dijo...

Oh Maria¡¡ vivir de recuerdos es vivir dos veces, vívelos preciosa, nunca los olvides.Un beso muy grande

Maria dijo...

Muchas gracias guapa. Un besazo